Duelo y Covid-19

“En ninguna otra situación como el duelo, el dolor es total; es un dolor biológico (duele el cuerpo); psicológico (duele la personalidad); social (duele la sociedad); familiar (nos duele el dolor de los otros) y espiritual (duele el alma). En la pérdida de un ser querido duele el pasado, el presente, y, especialmente el futuro. Toda la vida en su conjunto duele”
J. Montoya Caraquilla.

Por más que sepamos que la muerte es un hecho real que sucede cada día, ninguno de nosotros está preparado para ella. Llega y nos sorprende abruptamente: nos confundimos, nos enojamos, nos angustiamos, nos negamos, nos cuesta creer que realmente alguien que amamos ya no esté con nosotros. Y, no, no estamos enfermos ni deprimidos, aun cuando nuestras emociones se experimenten (o no se experimenten), de una manera totalmente ajena a lo que acostumbramos. Estamos en duelo. 

El duelo se vive de manera personal según nuestras propias características de personalidad y según el vínculo que se haya tenido con el ser amado. Y es un proceso que requiere TIEMPO. No es posible fijar una fecha de vencimiento para la tristeza. Sin embargo, es ese mismo periodo de tristeza el que nos permitirá asimilar lo que ha ocurrido y reconstruir nuestras vidas en torno a la nueva realidad, aceptando y aprendiendo a vivir en un mundo en el que la persona ya no está. El dolor agudo irá gradualmente disminuyendo, mientras inmortalizamos en nuestros recuerdos la imagen del ser amado. Como diría un famoso escritor: “es el único modo de perpetuar los amores a los que no deseamos renunciar”. 

Es normal que durante este proceso podamos sentirnos más cansados, distraídos, enojados, ansiosos, inapetentes e incluso que no seamos capaces de sentir lo que creemos que “deberíamos sentir”. 

Pero también el duelo se vive de manera social, donde nos apoyamos con otros que comparten el mismo dolor y realizamos actos de despedida (velorio, funeral, actos simbólicos, abrazos), que son fundamentales para vivir este proceso. Necesitamos estos actos ya que nos permiten expresar lo que con palabras muchas veces no logramos representar. Asimismo, nos permite despedir simbólicamente a la persona que se fue de manera tan repentina. 

Es esto último lo que, en tiempos de pandemia, se ha visto disminuido considerablemente y que pudiera complicar los procesos de duelo personal. Aun así, podemos contar con algunas herramientas que pudieran ser útiles para gestionar nuestro propio proceso y el de los demás: 
 

• Intenta brindar acompañamiento en los actos de despedida de la manera más segura posible (con todos los resguardos de salud y hasta donde se permita). No evites el recuerdo del ser querido.
• Acepta tus sentimientos. Después de la muerte de alguien cercano, se puede experimentar todo tipo de emociones. Es normal sentir tristeza, rabia, frustración y hasta agotamiento.
• Puedes escribir una carta en la que recuerdes los momentos vividos, expresándole todo aquello que te gustaría haberle dicho en vida. Asimismo, puedes escribir una carta de respuesta con lo que crees que te habría respondido la persona que partió. 
• Ver fotografías y revivir mentalmente esas escenas te va a ayudar a desbloquear las emociones.
• Expresa tus emociones a tus familiares y amigos. Puedes utilizar las redes sociales. 
• Ten paciencia contigo mismo. Puede que no funciones en tus actividades diarias con la misma efectividad que solías hacerlo. Y está bien. 
• Considera que en este proceso puedes tener avances y retrocesos (sentirte mejor o a veces peor, de manera intermitente). Es normal y es parte del proceso de sanación. No sanamos linealmente, lo hacemos en forma de espiral. 
• Busca apoyo espiritual en tu fe y/o contacta a otros que te puedan brindar dicha ayuda directamente o a través de la oración (pastores, capellana, amigos, familiares, etc.). 

 

Hualpén, 4 de Mayo, 2020

 

Paulina Rodríguez Correa
Psicóloga PIE
Centro Educacional Evangélico de Hualpencillo